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Nuestro compañero Juan Pedro Fernández nos cuenta su experiencia en el Ironman de Lanzarote 2006 desde el punto de vista de un trabajador (médico que hace guardias), padre de familia, ex-obeso, ex-fumador empedernido, operado de las dos rodillas e hipertenso, de como con fuerza de voluntad y empeño se ha plantado en la meta del Ironman más duro del mundo en su edición más inhumana, la del 2006. CRONICA DE UN CRONICO: Por Juan P. Fdez Doscientos metros mas de avenida en Puerto del Carmen y habré llegado a boxes, ¡confío en poder decir lo mismo
dentro de unas horas!. Son las 5,20 de la mañana y en medio de una
actividad febril, con los triatletas llegando y preparándose, ahí
estoy, en calma, con mas de mil deportistas de 40 países, para
realizar por primera vez, la mítica prueba del IRONMAN DE LANZAROTE,
una de las pruebas mas duras del mundo. 3,8 Km. a nado, 180 Km. en
bicicleta por toda la isla, con un desnivel acumulado de 2.551 mts.
y vientos de 40 Km./hora, finalizando con la maratón de 42,2 Km. Sigo caminando tranquilo, disfrutando de cada instante. Hace algún tiempo decidí “darme un homenaje” con motivo de mi 50 cumpleaños, tengo el dorsal 936 y los asignaron por orden cronológico de edad… He descansado, estoy correctamente hidratado, físicamente en el momento optimo y mentalmente me siento casi invulnerable “fortaleza, temple, talento y humildad” me repetiré decenas de veces en este largo día, 20 de mayo de 2006. Estos dos últimos días afloraron mis temores, máxime en mi condición de medico ¿realmente estoy capacitado cardiovascularmente? ¿puede mi corazón sufrir algún evento en la prueba?. Hace 6 años que me trato de hipertensión arterial y coincide con el abandono del tabaco; fumador de 3–4 cajetillas día, me inicie a edad muy temprana y estos pulmones han filtrado muchos containers de tabaco. A las 7 horas, con el alba, se inicia la prueba de natación. Impresiona encontrarse con 1000 nadadores; decido dar un paso atrás y salir el ultimo para no llevarme todos los porrazos ¡lastima¡ ¡unos 30 son mas listos que yo y dan dos pasos atrás¡ así que algún mamporro alcanzo. Nado como no lo he hecho nunca, encuentro mi ritmo y me centro en cada brazada, no tengo prisa, disfruto de poder deslizarme en el mar y no sentir cansancio. Mi objetivo es llegar, no batir ningún record. Imagino que voy de los últimos, si no el ultimo. Al llegar a boxes para cambiarme y coger la bicicleta, quedo sorprendido, pues ¡aun hay casi 400 bicicletas sin salir¡, ha transcurrido 1 hora y 13 minutos. 180 Km. en bicicleta… y son las 8 y 20 de la mañana. Como un plátano, me hidrato ¡y a pedalear¡. Se me encoge el corazón pensando en el viento que esta haciendo estos días: “fortaleza, temple, talento y humildad” me digo. En Timanfaya mientras empujaba un muro de aire, recordé los temores de los días previos: ¿aguantará mi sistema músculo esquelético?. Hace 16 años me intervinieron la rodilla izquierda de la celebre “triada”. Ligamento cruzado anterior, menisco interno, ligamento lateral interno con osteotomía correctora. ¡Gracias Profesor Vilarrubias, y a su equipo de la Clínica Dexeus¡. Esos
temores en los días previos se disiparon, con las palabras de mi
preparador el Dr. Manuel Guerrero, Pediatra y primer Ironman de
Cuba, ¡un coloso deportivo y profesional¡” Puedes hacerlo, disfruta
de la prueba, no hay objetivamente razones para las dudas, te
aseguro que estas suficientemente preparado” ¡ Gracias amigo¡.A lo largo de la carretera, me voy encontrando en diferentes puntos kilométricos con mi padre, Daniel mi hijo y Juanjo mi hermano. Suponen una ayuda descomunal, en ningún momento me puedo venir abajo. Cuando llego al Km. 130, reflexiono: “entro en territorio comanche”, ¡atento! (esa era la distancia máxima que había realizado en los entrenamientos), ¿Cómo responderá mi organismo?, estoy bien hidratado y no tengo calambres o cualquier otro síntoma de fatiga ¡bien¡ y mentalmente me encuentro fresco, ¡vamos Gairía¡ (mi bicicleta), ¡vamos, vamos, vuela¡. Entro en Puerto del Carmen encabezando un grupo de celtas, normandos, vikingos y teutones, nos entendemos con la mirada y gesto de la bicicleta, no competimos, nos ayudamos, y tiramos “pa lantri”. Son las 5 de la tarde, un sol de justicia y busco a mi niña Amparo, también a Ana, mi compañera y a mí familia conejera entre la multitud “ya las veo¡ son mi doping, paso sprintando. “Venga Papi”, “vamos Juan Pedro”. 8 horas 9 minutos, estupendo, no tengo dudas, dispongo de 7 horas (a las 12 de la noche se cierra el control), para la maratón. ¡Calma, calma¡ lo importante es recuperar, estirar “fortaleza, temple, talento y humildad”…, otro plátano y deben ir ya 8 o 10 y ¡a correr¡. Es un circuito urbano, llama la atención la animosidad de los espectadores ¡animo majorero¡, ¡vas bien calima¡, ¡sigue así Juan¡(en el dorsal llevo el nº y mi nombre debajo),… se agradece. Recuerdo cuando años atrás después de la lesión de rodilla en el 81, los traumatólogos me recomendaron que me dedicara al deporte del ajedrez: ¡nunca se le puede quitar la esperanza a un paciente¡. También recuerdo los 20 kilos de peso que he perdido en estos años, ¡ y eso que estoy en 82 Kg.¡. Se suceden los kilómetros y mi máxima preocupación es mantenerme correctamente hidratado y con el adecuado aporte energético. ¡No fuerces, es fundamental que la mente siga clara!, pienso en mis hijos y sobrinos: ójala pueda trasmitirles que el esfuerzo, la constancia, cierto rigor para ejecutar los planes trazados y la confianza en tus posibilidades, siguen siendo valores en alza, herramientas a utilizar. Al llegar a los 21 Km., la misma sensación que con la bici, ¡atento! “entro en territorio comanche”. ¡Va quedando menos¡, sobre el km. 28 me dan algunos retortijones, ¡la fastidie!, me esta pasando factura la cola y el gajo de naranja que he injerido saltándome el programa ralentizo la marcha, respiro hondo y … paso a paso me recupero, “con dos cojones” me digo. Entre el publico amigos y conocidos: Cándido, Charo y detrás casi oculto, casi en la meta y al ir a girar para la ultima vuelta de 10 Km., lo distingo, ahí esta, tiene unos 12 años, delgaducho, un poco pálido, pero sonríe y los ojos le brillan…, se lo debía, siempre había creído en el y hace años le había prometido que un día el mismo protagonizaría su propia gesta deportiva, su leyenda personal. “Ana, que los niños esperen a unos 100 mts. de la meta, para que cuando vuelva, entren conmigo”. Es de noche, sigo corriendo y estoy en paz, cada paso que me acerca a la meta, se acompaña de una imagen: mi madre, mis hermanos en las Palmas, preocupados que no me de un “yuyo”, los primero pasos tras la operación para rehabilitar la rodilla, la gran decisión de mi vida de abandonar el tabaco ¡y conseguirlo¡, el sentirme sano, casi como a los 12 años,…, puedo aun continuar. Me dan la mano Amparo, mi hija de 9 años y mi sobrino Juan de 5 años, recorremos los últimos metros, aplausos y vítores, confió que esta escena no se les olvide nunca, seguro que recogerán el testigo. ¡14 horas, 45 minutos, 05 segundos¡ En la meta felicitaciones de los míos y a Daniel le susurro al oído “puedes conseguir tus sueños”, “puedes llevar a cabo todo aquello que te propongas”, cuando nos fundimos en un abrazo. COMENTARIO: Lo importante no era finalizar el Ironman, como ya me había comentado previamente Daniel, ya es un triunfo haber estado ahí, haber estado en disposición de hacer la prueba. El compartir un sueño, un objetivo, incluso el reto, desde el punto de vista medico, de que un obeso, hipertenso, lisiado, exfumador, a los 50 años y sin que suponga quebranto para su salud, esté en disposición de llevar a cabo una prueba de estas características. Estamos convencidos, mi preparador Manuel y yo, que sobre la base de una compleja preparación física, es la actidud mental la que va a determinar la consecución de los objetivos. “Fortaleza, temple, talento y humildad” NOTA: Han pasado 10 meses, y dos hernias discales cervicales, estamos a 9 semanas del IRONMAN 2007, he tomado la decisión de volver a participar en la prueba, ¡bueno, ya veremos lo que pasa!... Juan Pedro Fernández Rodríguez Ironman 2006
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